MI HISTORIA
Mi nombre es Patricia Benedito, soy de Uruguay, felizmente casada con Sebas y mamá de Felipe. Si hablamos de “etiquetas” soy Coach Integral, Master en PNL, Mentora Emocional, entre otras tantas terapias en las cuales me he formado a lo largo de mi vida, siempre buscando “más”, siempre buscando aliviar el dolor que tenía en ese momento, ya que sufrí de Fibromialgia durante al menos 18 largos años.
Desde niña sentí dolores en mis huesos y músculos, fui a gimnasia especial y fisioterapia, primero dijeron que mis huesos eran largos y mis músculos cortos, con el tiempo se transformó en hiperlaxitud (los ligamentos muy estirados). La verdad es que me dolía todo, y si bien no era algo permanente, sino de a rachas, me molestaba bastante cuando ocurría, hasta que los 21 años me dio un dolor tan fuerte, que abarcaba desde el cuello hacia abajo todo mi cuerpo. Quedé en cama, casi sin poder caminar por 2 meses y medio. Literalmente caminaba como una anciana de 90 años (de 90 años mal vividos), sólo iba del sillón al baño, y a la cama…
Luego de haber estado internada unos días, de muchísimas dosis de calmantes, varios exámenes y ningún diagnóstico certero, el dolor aflojó bastante, solo quedaron unas molestias en la espalda, hasta que al tiempo volví a recaer. Pasé por muchas licencias médicas, tantas que en mi trabajo se notaba la molestia de que me enfermara y faltara tanto. A los 5 años aproximadamente, recaí con el mismo dolor que la primera vez, que me dejaba todo el cuerpo entumecido, casi sin poder caminar. Ya en esta oportunidad me agarraba con algo de experiencia, así que busqué alternativas y terminé yendo a un consultorio de acupuntura, con el cual tuve una mejoría. Si bien el dolor no se me fue del todo, salí caminando bastante mejor.
Pero la realidad es que los dolores eran intermitentes, y nunca se iban al 100%. Yo vivía con dolor permanente, y cuando tenía recaídas era porque el dolor me incapacitaba para levantarme o hacer las cosas diarias. Me contracturaba tanto toda la espalda que me agarraba desde la zona lumbar hasta la cabeza, los brazos hasta las manos. Quedé sorda en algunas oportunidades porque tenía tan contracturado el cuello, la nuca, los maxilares, que me apretaban el tímpano. El dolor nacía en mi omóplato derecho y se extendía hasta la mama y todo el pecho y por mi brazo hasta la mano. Literalmente quedaba como Robocop, totalmente dura, sin flexibilidad. Seguí tomando muchos calmantes hasta que en el 2008 me diagnosticaron de Fibromialgia. Por supuesto que la acompañaron el síndrome de fatiga crónica y colon irritable, que suelen acompañar al síntoma de la fibromialgia.
Sé lo que es despertar todos los días entumecida, que lo primero que sientas al despertar sea dolor, agarrotamiento de los músculos, levantarte sin ganas, sin ánimo, sin energía, pasar el día como puedes, incómoda sentada, parada, acostada, aguantando dolor todo el día, creyendo que eso es todo, que no hay nada más para ti, que nunca vas a ser una persona “normal” como el resto… Desear que los días pasen lo más rápido posible… Desear vivir de licencia, porque aguantar todo el día dolorida en el trabajo es un suplicio… Sé lo que es perderte muchas fiestas, cumpleaños, reuniones, cursos, viajes, perderte de todo porque te quedas en casa adolorida, porque estás con licencia médica, porque no tienes energía ni para peinarte. Todo eso lo pasé, por casi 18 años en forma casi permanente.
En todo ese proceso, pasé por muchos consultorios, de diversas disciplinas, en busca de un alivio a mi dolor tan fuerte. Fui a Reiki (me terminé iniciando como Terapeuta), Masajes de todo tipo, Acupuntura, Auriculoterapia (también terminé estudiando y atendiendo pacientes durante unos años), Medicina China (también estudié), Curanderos (también entré), me abrí Registros Akáshicos (me inicié como Lectora), Meditaciones, fui a Metafísica, estudié PNL, entre otros tantos.
Pero nada de esto lograba curarme, o sanar mi dolor por completo, solo era un pequeño alivio momentáneo. Por supuesto que en un momento llegaron los ataques de pánico, otra etapa, ahora no solo con calmantes fuertes, sino que se sumó la pregabalina, los antidepresivos, etc.
En todo este camino recorrido, algo que me marcó mucho fue cuando mi Maestra de Metafísica y Reiki, me decía “Patricia, este dolor te lo estás generando vos ” pffffffff, esas palabras eran una patada karateca al medio del pecho…. lo sentía tan hiriente, tan desalmando de su parte… recuerdo que pensaba “si ella supiera el dolor que yo siento jamás me diría que soy yo la que me lo genero “… y saben qué? Con el correr de los años lo entendí, era totalmente cierto! ella tenía toda la razón, era YO MISMA quien se estaba generando ese dolor, solo que aún no lo sabía. Me llevó años entenderlo, y no enojarme con la sola idea de pensarlo… porque “ por qué yo me odiara tanto como para infligirme este dolor tan grande? Pero sí, era cierto que yo me estaba provocando ese dolor, pero claro que no conscientemente, y no fue hasta que logré comprender cuál era la “ganancia secundaria” que obtenía y el por qué mi mente me provocaba este síntoma que logré empezar a aliviar mi dolor. También comprendí era necesario pasar por ese aprendizaje, para que HOY pudiera transmitir mi experiencia a miles de mujeres, para que puedan realizar su propio proceso y sanarse también.
Hoy AGRADEZCO todo eso que viví, todo lo que pasé, todo lo que sufrí, pero sobre todo, todo lo que aprendí. Y hoy esa es mi REVOLUCIÓN, ayudar a miles de mujeres a tomar el control de sus vidas y sanar sus dolores, sea fibromialgia, lupus, artrosis, reuma, o el nombre que tenga su síntoma; ayudándolas a liderar su mente y sus pensamientos, y a cambiar sus patrones de comportamiento limitantes, para que se reconozcan como la Mujer Creadora de su vida, y así lograr todo lo que deseen, desde aliviar su dolor, curar su síntoma, hasta reinventarse por completo!
Te invito a seguirme en mis redes, suscribirte a mi canal de YouTube, escuchar mi podcast, y a adquirir mi Programa: “Mente Poderosa, cuerpo sin dolor” donde te guío, paso a paso, para que tú también puedas crear tu vida, y aliviar tus síntomas, para llevar una vida sin dolor, una vida de gozo y bienestar!



